Patatas marineras

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Hoy he estado cocinando, algo no muy habitual en mi. Cosa fácil esta vez. Mientras cortaba las patatas a cuadraditos para añadirlas a un refrito de ajos, cebolla y pimiento, escuchaba atentamente Gavotte en Rondeau, en esta ocasión de manos del gran Gil Shaham, y mi relajado espíritu volaba junto a una imaginación desmedida, hacia hermosos paraísos verdesolados.



Una vez añadidas las patatas, un poco de agua, y color para alegría de la vista, y a esperar que se pusieran tiernas. Un toque de sal y, como no podía ser de otro modo estando en Semana Santa, unos taquitos de bacalao fresco completaban el guiso. Luego un toque de laurel, esa hoja olorosa y cargada de matices que me trae tan buenos recuerdos de hermosos momentos vividos en la naturaleza.

Una vez tiernas las patatas, le he puesto unos ricos mejillones previamente cocidos, así como guisantes frescos igualmente cocidos. Un rato hirviendo y, ¡voilâ!, ¡a comer!

Anochece

 

Destellos luminosos

plata, verdes, rojos, oro:

la tarde va muriendo.

Fresca brisa que agita las ramas

cielo grisáceo hasta volverse negro.

Calma.

Tras los cristales

música en mis oídos

corazón sereno.

Por vivir

Deshojando sueños.

Insistir

no sirve de nada.

Si, tengo miedo

ese miedo de quien lo tiene todo

lo siente todo.

No se trata

de vivir rápido

sino intenso.

¡Quien sabe dónde estaré mañana!

En mi recuerdo

 

A esta altura del día

cansada

aunque inmensamente satisfecha

cierro los ojos

por un momento

y me asalta tu recuerdo.

Esa sonrisa limpia y fresca

los ojos vivos y sinceros

tu cuerpo

entregado a mis caricias.

Llegan las lágrimas.

No

no voy a ponerme triste

te viví

¡qué más puedo desear!

Hermosa aventura que la vida me arrebató.

Enjaulada

 

Me sentía enjaulada. Era un gato herido con pinta de tigresa, que ahogaba sus sentimientos, sus deseos, sus ganas.

Quedamos una tarde y te pedí dar un paseo, tras tomar una copa. Necesitaba ver el río, respirar la calle, mirar al cielo. No entendías mis razones.

Más tarde, desgraciadamente, comprendiste.

 

Este es un microrrelato publicado en Club Seis.

Cantares

Te llevaste a tu paso

los besos míos.

¡Ay amoríos!

***

Solita sola

¡más vale así!

Que pa´las penas

te tengo a ti.

***

Apasionado encuentro:

deseo tu cuerpo

amor no siento.

***

Me fijé un objetivo:

tenerte cerca

hacerte mío.

Sentimientos

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No digas de ningún sentimiento que es pequeño o indigno. No vivimos de otra cosa que de nuestros pobres, hermosos y magníficos sentimientos, y cada uno de ellos contra el que cometemos una injusticia es una estrella que apagamos.

Hermann Hesse