Recuperar mis alas

Gaviota sobre mi cabeza

mar inmenso

la noche se acerca.

Un barco que arde

dejando una estela

de aromas.

Olas, olas, olas

en mis oídos.

Palmeras altas

bicicletas y patines

trasiego.

Montañas azules

tras el parpadeo

de un pájaro de acero.

Cesped, flores, tumbonas

y sombrillas de paja.

Gotas de agua en mi pecho

mis brazos abiertos

respirando el fresco.

Viajar al paraíso:

recuperar mis alas.

Silencio

@mtrcorona
En el parque

En la penumbra

oigo tu voz:

cadencia extraña.

Sinfonía del viento

en mis caderas.

Sambas, sones y ron

libre tu pelo

sobre los hombros.

Rumores, voces, gritos y

de repente

el silencio.

Foto: “En el parque”. Tomada en el Parque de Los Pinos con el móvil.

Patatas marineras

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Hoy he estado cocinando, algo no muy habitual en mi. Cosa fácil esta vez. Mientras cortaba las patatas a cuadraditos para añadirlas a un refrito de ajos, cebolla y pimiento, escuchaba atentamente Gavotte en Rondeau, en esta ocasión de manos del gran Gil Shaham, y mi relajado espíritu volaba junto a una imaginación desmedida, hacia hermosos paraísos verdesolados.



Una vez añadidas las patatas, un poco de agua, y color para alegría de la vista, y a esperar que se pusieran tiernas. Un toque de sal y, como no podía ser de otro modo estando en Semana Santa, unos taquitos de bacalao fresco completaban el guiso. Luego un toque de laurel, esa hoja olorosa y cargada de matices que me trae tan buenos recuerdos de hermosos momentos vividos en la naturaleza.

Una vez tiernas las patatas, le he puesto unos ricos mejillones previamente cocidos, así como guisantes frescos igualmente cocidos. Un rato hirviendo y, ¡voilâ!, ¡a comer!

Anochece

 

Destellos luminosos

plata, verdes, rojos, oro:

la tarde va muriendo.

Fresca brisa que agita las ramas

cielo grisáceo hasta volverse negro.

Calma.

Tras los cristales

música en mis oídos

corazón sereno.

Por vivir

Deshojando sueños.

Insistir

no sirve de nada.

Si, tengo miedo

ese miedo de quien lo tiene todo

lo siente todo.

No se trata

de vivir rápido

sino intenso.

¡Quien sabe dónde estaré mañana!

En mi recuerdo

 

A esta altura del día

cansada

aunque inmensamente satisfecha

cierro los ojos

por un momento

y me asalta tu recuerdo.

Esa sonrisa limpia y fresca

los ojos vivos y sinceros

tu cuerpo

entregado a mis caricias.

Llegan las lágrimas.

No

no voy a ponerme triste

te viví

¡qué más puedo desear!

Hermosa aventura que la vida me arrebató.