La raza humana siempre ha deseado volar. Y por eso, hoy, podemos ir a cualquier parte del mundo por el aire.
Sin embargo, hay otras maneras de volar que nos llenan más, que deseamos, que incluso ansiamos con todas nuestras fuerzas alguna que otra vez en la vida. Aquí no sirven aviones, ni cohetes, ni nada de eso. Sólo desplegar nuestras propias alas, esas que tantas veces se nos quiebran, que tenemos escondidas, arrugadas.
Cada nuevo día pongo a punto mis alas. Amanecer es soñar para ser libre, coherente, constructiva, comprometida. Crear, sentir, aprender y amar. Cuando me siento triste es porque mis alas no están preparadas para alzar el vuelo. Es una sensación realmente frustrante, así que más vale cuidarlas y ejercitarlas porque sólo tenemos un par de ellas…