El campo III

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En las mañanas de verano, cuando me despertaba sola, acompañada únicamente por el sonido de los pájaros, solía asomarme a la ventana de la habitación unos minutos para agradecer el nuevo día. El cesped brillaba con un sol que prometía una vez más hacerse fuerte. Me gustaba contemplar los olivos. Un día, mientras me deleitaba, apareció un conejito jugueteando sobre la hierba. Me estremecí. Era precioso. Me habría encantado poder compartir ese momento, pero estaba sola. Durante un rato lo observé muy quieta hasta que echó a correr y desapareció tras la montaña de tierra.

Corona

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En las mañanas de verano, cuando me despertaba sola, acompañada únicamente por el sonido de los pájaros, solía asomarme a la ventana de la habitación unos minutos para agradecer el nuevo día. El cesped brillaba con un sol que prometía una vez más hacerse fuerte. Me gustaba contemplar los olivos. Un día, mientras me deleitaba, apareció un conejito jugueteando sobre la hierba. Me estremecí. Era precioso. Me habría encantado poder compartir ese momento, pero estaba sola. Durante un rato lo observé muy quieta hasta que echó a correr y desapareció tras la montaña de tierra.

Copito XXX

13 Noviembre 2008

Copito y el perejil

3 Noviembre 2008

El campo II

1 Noviembre 2008

Disfrutar de los animales fue una de mis actividades favoritas. El mirlo, los nidos, el gatito, los conejos, los topos, las culebras…… y mis gallinas.

Todas las tardes las sacaba por la parcela. Cuando les abría la puerta del gallinero salían despavoridas cual carrera de fondo olímpica. Les encantaba picotear por el cesped. A menudo les echaba pan.

Y las más traviesas se iban a la parra a comerse las uvas. O al huerto.

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2 pensamientos en “El campo III

  1. Alejandro Pardellas

    A veces la soledad no deseada, hace que nos sintamos apenados por no poder compartir momentos mágicos que desearíamos vivir en compañía.
    Pero también es verdad que ésos momentos no dejan de ser mágicos por vivirlos solos.
    Piensa también que si hubieras tenido compañía, a lo mejor no hubieras estado observando el campo en silencio, ni disfrutando agradecida lo que te ofrecía el nuevo día.
    Un beso,cielo!

    Responder
    1. larosadeldesierto Autor de la entrada

      Llevas toda la razón. Para mí quedará como una experiencia preciosa que disfruté a tope. Además, más tarde tuve la oportunidad de compartirlo! Un beso fuerte.

      Responder

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