El vaporcito


Subí al delicioso barquito que me llevaría al Puerto de Santa María. Corría una brisa fresca que olía a mar. Sentada en la parte de atrás, alterada por el encanto de tan hermoso paisaje, me centré en los sonidos del agua, del cielo, el motor del barco. Cádiz se alejaba y el mar se hacía cada vez más amplio. Entonces te me viniste a la cabeza. Tuve una sensación muy hermosa: te sentí cerca, dentro de mí. Pensé que en realidad siempre te llevo dentro, como un pasajero permanente, o mejor, como parte de mi misma. Y eso me hizo sentir bien.

Cerré los ojos y me concentré en los sonidos, en el olor que me envolvía, en mi corazón, en Tí. Te hablé con la mente. Te dije cosas bonitas, sentimientos inconfesables. Y cuando volví a abrir los ojos era muy muy feliz.


Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s